PECES GORDOS- peces chicos

Por Mario Vadillo- Diputado provincial, abogado especialista en consumo.

Luego de 9 meses de sancionada la ley N°27545, se dio por finalizado el decreto 991/20 que detalla cómo será la aplicación de la misma, finalmente se terminó de reglamentar la tan esperada Ley de Góndolas.

¿Logrará su objetivo? Todos los ciudadanos esperamos con ansias que alguna vez se cumplan las leyes, y dejen de saquear nuestros bolsillos.

En materia de consumo y precios, oferta y demanda, Argentina nunca tuvo mucho control y pretendió amalgamar la inflación galopante con programas como “Precios cuidados”, “Precios sin Iva”, “Precios Máximos”; que establecían limitaciones respecto a algunos productos y sus precios, que no debían variar por encima de lo que la autoridad había fijado.

Todos los consumidores saben que nunca funcionaron, no había stock suficiente, los precios variaban, no se aplicaron multas ejemplificativas ni clausuras preventivas. Y peor aún que dichos abusos se incrementaron en pandemia, en donde las grandes cadenas de supermercados “mediante ofertas”,  aprovechándose del pánico por la falta de información, para luego jugar con la posibilidad de “desabastecimiento”,  incentivaron a los consumidores a abarrotarse de productos; sin sentido alguno, solo aumentar sus ganancias.

Éstos “peces gordos” quiénes son? Siete de ellos: Carrefour, Cencosud, Coto, La Anónima, Nexus Partners, Walmart y Casino, ocupan el 55% del total de la superficie de venta, tienen la capacidad de vender el 58% del total alimentos y bebidas de la Argentina. Sólo Carrefour, Cencosud y Coto representan el 70% del total de las ventas de hipermercados, ellos fueron los únicos que no pararon nunca en ésta pandemia, que no sufrieron pérdidas como el resto de muchas actividades y trabajadores.

Pero centrándonos en la ley de góndolas, la apoyamos, incluso presenté un proyecto N° 76102, el 29/04/2019 para que en la provincia se implementara, y el 15/12/2020 solicité la adhesión a la ley nacional y su dec. reglamentario. Resulta necesario la implementación de medidas cuyos propósitos son desacelerar la suba de precios y fomentar las economías regionales, fomentando la competencia y reduciendo distorsiones de precios en las ventas minoristas.

 

¿Que busca dicha ley? En términos generales busca que los precios de los productos sean claros y transparentes para los consumidores, y puedan acceder a más productos regionales o artesanales de las micro, pequeñas y medianas empresa y a más productos de agricultura familiar, campesina e indígena, de la economía popular y de cooperativas y mutuales; que haya armonía y equilibrio entre los sujetos alcanzados por la ley, para evitar las prácticas comerciales desleales y abusivas que perjudiquen la competencia limpia.

Justamente eso que busca evitar, se da por el fuerte peso que tienen los “peces gordos” en la mesa de toma de decisiones con el Gobierno Nacional, son ellos quienes tiene todas las cartas ganadoras y maneja el partido a su gusto; tienen todo el acceso a la información, a los medios de prensa oral, escrita y televisiva, llevan a cabo un lobby muy fuerte. Parte de ese manejo es la conocida “Fijación artificial de precios”, no dejan que el libre juego de oferta y demanda se dé, no permiten que ningún otro actor participe, ingrese a competir, pueda ofrecer mejores precios. Ellos son los actores con distintos papeles: son productores, distribuidores, comerciantes, tienen las primeras y segundas marcas y obviamente acaparan las góndolas de los supermercados.

Ésta ley de góndolas busca en parte, limitar este poder, por lo menos en las góndolas, limitando al 30% de ocupación para las primeras marcas, 25% para las economías regionales y pymes y un 5% para los de economías familiares, limita el espacio en islas, líneas de cajas, y sobre todo en los sitios web.

Las grandes cadenas súper-mercadistas se encuentran abarrotadas de productos extranjeros que nosotros desde siempre producimos y exportamos exitosamente dado a que siempre nos caracterizamos e identificamos por su calidad; esta situación se revirtió y ahora importamos lo que nuestros productores deben tirar porque no tienen precios que cubran sus mínimos costos, este despropósito es posible debido al atraso cambiario que no se quiere corregir sumado a la aplicación de equivocadas interpretaciones de políticas de libre comercio,  como resultado final estamos dejando en el camino infinidad de trabajadores desocupados y destruyendo al empresario local.

La concentración de oferta les permite a estas grandes empresas “inflar” los márgenes de ganancia, ya que no existe la posibilidad de que exista un competidor que a menor precio desvíe la demanda. El elevado margen de beneficio entre el costo de un bien o servicio y su precio de venta, a su vez, permite financiar, por ejemplo, los espacios preferenciales en las góndolas, cristalizando la situación. Esta situación, fue reconocida y abordada por el Congreso Nacional en 2018, que sancionó una Ley de Defensa a la Competencia que busca tener un mayor control sobre las prácticas abusivas de las empresas dominantes del mercado, intenta prevenir su cartelización y aumenta las multas que se les cobra a las compañías que infligen la leY.

Del otro lado están las Economías Regionales y las Pymes, históricamente abandonadas, desatendidas, desoídas y maltratadas, hoy están en crisis. Tambo Guercio, Cooperativa LaTerre, La Pulpera y La Colina ambas de San Rafael, solo por nombrar algunos de los miles que existen; otros aún peor están desapareciendo: los productores de uva, durazno,  manzana, deben tirar la producción por falta de precios remunerativos, solo se conforman con cubrir sus costos, que triste realidad; paralelamente en los supermercados se vende durazno enlatado de China, manzana importada de Chile, el negocio de la leche es deficitario desde la vaca hasta antes de llegar a las góndolas recién ahí comienzan a ganar solo los supermercadistas.

En  la Provincia de Mendoza,  se producen una enorme cantidad de alimentos de manera artesanal, semi artesanal, o a baja escala, con un limitado consumo que se enmarca al mercado local o al turismo regional, por la imposibilidad de llegar a las góndolas de grandes supermercados, y por no poder producir a gran escala.

La diversidad alimentaria, y los productos regionales son base fundamental del sostenimiento de las economías regionales de muchas localidades de Mendoza, las mismas generan de manera directa a miles de puestos de trabajo.

Los productores primarios de alimentos, se ven sometidos al poder de negociación de los grandes productores y/o comerciantes de la cadena de valor, generando un marco de creciente desigualdad entre uno y otro. Y en los mejores casos, donde sus productos cobran valor, son sometidos a condiciones de pago excesivamente extendidas en el tiempo, o valores paupérrimos que no se condicen con los ofrecidos en la góndola final.

A su vez, la inestable situación que viven actualmente las economías regionales, ya sea por la ausencia de políticas de promoción de su consumo como se mencionó anteriormente, como por la inestable situación económica que caracteriza a la República, agravada por la pandemia, sumado al contexto actual con el 5to aumento del combustible solo en el 2020.

Se viene un año realmente complicado, para los usuarios y consumidores de cada rincón de nuestro país; descongelamiento de tarifas, aumentos de prepagas, renovación en los alquileres, refinanciones de deudas, comienzo de clases, y entre toda esa catarata de malas noticias la necesidad imperiosa de alguna protección por la hipervulnerabilidad de las grandes empresas..esperemos que al menos con esta ley de góndolas se comience a nivelar la balanza.

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